Tengo una amiga que tiene una fobia particular. Bárbara odia los pies humanos, verlos le produce cierto escozor porque los considera una suerte de deformidad estética de la anatomía humana, y hasta se niega a usar sandalias en verano porque no le gusta que se vean. Lo único que hace por sus propios pies es cortarse las uñas. Detesta que se los toquen y tocárselos. Bueno, siempre pensé que Bárbara debería averiguar de dónde le viene tanto rechazo.
Pero como contraparte de las personas como mi amiga, hay miles que siente por los pies exactamente lo contrario: los aman, los adoran, su atracción por sus pies y por los ajenos es tan profunda que hasta se les convierte en una obsesión.

Se le llama "Fetichismo de los pies", también conocida como podofilia (no confundircon la pedofilia), y se se define como un intenso interés sexual por los pies. Para podofílicos, la visión o la manipulación física de los pies los conduce a la excitación sexual. Y suelen practicar con sus parejas sexuales una técnica llama Footjob (trabajo con el pie), en la que la fricción del pie los lleva al orgasmo.
El de los pies es el tipo de fetichismo más común y documentado, y en su mayoría (70 por ciento) ocurre en los hombres.
YouTube incluye canales para fetichistas de pies, y los sexshop del mundo venden una serie de productos especialmente diseñados para los adoradores de los pies humanos.
El cineasta Quentin Tarantino ha sido materia de análisis en numerosas publicaciones por este tema, dado que en sus films los pies suelen tener escenas importantes. No solo bebió champán de los zapatos de Uma Thurman. En 2011, según una publicación del períodico británico Daily Mail, una mujer de 23 años de edad llamado Beejoli Shah habría enviado por correo electrónico a algunos amigos la narración de un encuentro bastante extraño que tuvo con el director de Kill Bill, que habría terminado con él satisfaciéndose mientras lamía los dedos de sus pies.
"Me pasa que mi novio tiene particular interés por olerme los pies y el calzado, más cuando vuelvo del trabajo. No me molesta, la verdad, pero quisiera saber si alguien ha tenido alguna experiencia al respecto o puede aconsejarme. Nuestra relación es normal pero a él le gusta incluir este ingrediente", confiesa y pide consejo Martina en un foro de Psicología.
La verdad es que yo no veo mayor inconveniente en tener un novio fetichista de pies, pero todo tiene un límite, claro: si él prefiriera dormir con mis zapatos antes que conmigo creo que lo echaría de mi vida…
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