ACTIVIDAD DE TUS AMIGOS

    Los 10 conflictos más típicos de las parejas

    Podemos encontrar mejores o peores vínculos, pero lo que es seguro es que la pareja perfecta no existe. Donde hay dos personas conviviendo va a haber diferentes opiniones y en algún momento se va a generar un conflicto. Sería raro que no ocurriera. Algunos discutirán de manera más pacífica y otros, más impulsiva; pero las temáticas siempre se repinten.


    Hace un tiempo, el sitio Match.com publicó una encuesta acerca de este tema, en el que opinaban 950 usuarios. Aunque coincido con varios de los puntos del resultado, hay otros que me parece que deberían estar presentes. Por eso, me atreví a crear mi propia lista de peleas de las parejas:


    Celos: este ítem debería incluir la fidelidad, que es la gran culpable de generarlos. Tan antiguos como el hombre, los celos no siempre tienen fundamentos reales pero han provocado, provocan y seguirán provocando por mucho tiempo varias de las más fuertes discusiones en las parejas. Me carcome una duda: ¿será la infidelidad o la monogamia la gran responsable de que existan los celos? Todo depende con el cristal que se mire.


    Dinero: “Bien me quieres, bien te quiero, no me toques el dinero”, reza el refrán. El vil metal es el que pone a prueba la generosidad de cada individuo. Por eso ha sido causal de muchas separaciones. Varias veces las cuestiones machistas son las que originan muchos de los conflictos. No hay fórmulas perfectas respecto de cuál es la mejor manera de manejar este tema. Cada pareja tendrá el método que más le convenga, pero lo cierto es que para muchos cuesta bastante ponerse de acuerdo. Por lo general, en la pareja siempre hay alguno que gana más. Pero mi opinión es que eso no tiene importancia; para tener un proyecto en común es necesario unirse para tirar del mismo carro.


    Terceros (la suegra o los amigos): sea quien fuera, si hay otro siempre metido en el medio seguramente habrá una pelea en puerta. Las suegras son unos de los terceros en discordia más habituales, ya sea que se presentan por parte de la mujer, del hombre o de ambos. Es que a veces aunque llegamos a adultos nos cuesta cortar los lazos con la persona que nos ha dado tanto afecto y terminamos mezclando lo imposible. Así sobrevienen los problemas.Sin embargo, veces no es la suegra el motivo de pelea y si, en cambio, otro familiar o amigo que siempre está donde no lo llaman. No importa el vínculo pero los triángulos nunca suelen resultar.


    Trabajo: si falta genera problemas; pero si hay mucho, también; debido a que no nos sentimos acompañados por nuestra pareja. Es muy habitual que los hombres se concentren tanto en sus empleos que dejen de lado a la familia. Ahí es cuando las mujeres nos enojamos. ¿Existe el equilibrio ideal?


    Tecnología (celular, computadora o Play): el mundo cambia y las nuevas tecnologías también interfieren en la vida marital. Reproches acerca de estar demasiado pendiente del teléfono o la computadora son cada vez más habituales. En especial, estos famosos telefonitos que generan adicción. Pero también ocasionan problemas por ser grandes delatores de la infidelidad. ¿Cuántos mails o mensajes de texto han sido causantes de divorcios?


    Los niños: si tenerlos o no, la forma de educarlos, que falta más dinero, los inconvenientes de autoridad... son infinidades los conflictos importantes, y no tanto, que vienen de la mano de estos locos bajitos. Pero lo que es seguro es que ellos no son los culpables, sino nosotros los adultos.


    La cama: “Yo quiero siempre y vos nunca”, “Hoy estoy agotada”, “Me duele la cabeza”. Si existiera un botón para poner en sincronía las ganas de hacer el amor, habría muchas menos guerras en el mundo y en los hogares. Pero en los momentos de discusión hay que pensar que peor sería tener ese costado del lecho vacío.


    Silueta: las mujeres no podemos dejar de reconocer que somos las fundadoras y grandes culpables de las riñas debido a este tema. La famosa pregunta: “¿estoy gorda?”, es disparadora de las peores disputas. Pero también las damas pronunciamos otras frases matadoras como “Estás panzón, es hora de dejar la cerveza”. De todos modos, la aparición de los metrosexuales ha nivelado en algunas parejas la culpa de este tipo de peleas entre hombres y mujeres.


    El control remoto: es la lucha de poderes más representativa. No nos interesa que haya tres televisores. Lo importante es estar juntos e imponerle a la pareja lo que queremos ver. Lamentablemente, la mayoría de las veces terminan ganando ellos.


    Ayuda hogareña: por qué la responsabilidad es sólo nuestra. Cuando los hombres de la casa, a la hora de ocuparse, tomen conciencia de que es también suya se van a terminar las peleas. Hemos heredado de nuestras madres frases como: “No dejes los zapatos en el medio del living”, “No hagas migas con el pan”, “Ordena tu ropa”. Y ahora nos encontramos repitiéndolas a menudo. Gracias a ello nos hemos creado la fama de rompedoras profesionales de sus partes íntimas. Pero… ¿cuál será primero: la gallina o el huevo?


    Sé que los lectores a esta altura de la nota deben estar esperando una conclusión. No la hay. O quizás haya alguna…: pueden cambiar las épocas y las modas pero la realidad es que los hombres y las mujeres siempre vamos a encontrar motivos para estar en desacuerdo. Sino la vida sería muy aburrida.


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